ESTAR PRESO EN GUATEMALA

Entrevista a: EDUARDO WEYMANN FUENTES

Guatemala, 1965 – 2017

EX MINISTRO DE FINANZAS (FRG, 2000-2004)

Guatemala, 28 de octubre, 2014


“…al hacer de la detención la pena por excelencia, esa nueva legislación introduce procedimientos de dominación característicos de un tipo particular de poder. Una justicia que se dice “igual”, un aparato judicial que se pretende “autónomo”, pero que padece las asimetrías de las sujeciones disciplinarias, tal es la conjunción de nacimiento de la prisión, “pena de las sociedades civilizadas”. (Michel Foucault, Vigilar y Castigar, 1975)

 ¿Qué dice nuestro sistema penitenciario de nuestra sociedad y su historia?

El concepto de rehabilitación no existe. El sistema penitenciario en Guatemala es muy cruel. Dostoievsky decía “si quieres conocer el grado de civilización de una sociedad, visita su cárcel”. La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) tiene un diagnóstico… Grupos de apoyo dicen que por primera vez en 16 años los toman en cuenta… El principal problema es el hacinamiento. El preventivo de la zona 18 tiene capacidad para 2,500 personas y actualmente tiene 7mil. La gente duerme de lado, hay turnos para estar parados…

¿Qué mente estás formando? Esto en lugar de ser una rehabilitación es una des-habilitación psicológica, física y moral. Si el 95% de la gente que entra a la cárcel sale, ¿cómo sale? ¿Qué se hizo con ellos? Todo va aún peor. El sistema judicial es disfuncional. Parte de la responsabilidad de hacinamiento es que ahora todo es sin fianza. De delitos comunes a delitos financieros.

Desde la perspectiva de los Juristas franceses con las cárceles se buscaba eliminar el ambiente que daba lugar a la condición que te llevó a ser un criminal… Aquí es al revés. En medida que una persona se sienta útil o productiva, su autoconfianza y estabilidad psicológica es más probable, (eso no existe en esta prisión)… Con este hacinamiento cualquier cosa puede pasar en cualquier momento. La “estabilidad” interna ha sido mantenida sólo gracias a la Iglesia (católica y evangélica), en un 15%, que escuchan hablan, oran… y en un 85% al alcohol y las drogas… Sólo así podés mantener a la población privada de la libertad.

Recuerdo que estábamos allí cuando Paco Reyes olió marihuana… ¿Usted no sabía?, le dije. “Usted aproveche…” “Huy no, ¡yo voy a hablar con el alcalde!” dijo. Mientras más pornografía en la televisión, más drogas y alcohol haya, el ambiente es más tranquilo.

Ahora con la crisis de solvencia financiera todo va incluso peor. Hoy salió la noticia de que se suspendieron todas las audiencias porque el sistema penitenciario no tiene gasolina para transportar a los acusados. ¡Se está negando un derecho básico! ¿Cómo le vas a negar a alguien que espera hasta meses su audiencia?

Hay 18mil personas en el sistema penitenciario. Pavón fue donada para centros de detención (5 centros) para trabajo en agricultura. Nunca se atendió. El sistema penitenciario en Guatemala lleva 60 años de abandono…

El control disciplinario y administrativo en manos de los reclusos

El control administrativo y de la organización interna es de los reos, no de las autoridades… Por eso el “caso Lima”. Este caso es sinónimo de ausencia de Estado, ausencia de presupuesto y ausencia de interés político de todos nosotros. ¿Esa ausencia quién la ocupa? Alguien más. Así va a ser siempre que el Estado no se ocupe de esas cosas.

Con todo lo que se dijo de Lima y Pavoncito… Yo fui dos veces. Uno entra y se dice “esto no es una cárcel”. Cuando entras al preventivo olés metal. Puertas, candados, mallas y el sonido (hace el crujido) de las puertas. Lo oís todo el día. En pavoncito quitaron las puertas. Se volvió un lugar “seguro”…

Conozco mejor Pavoncito que el Preventivo pues Lima nos hizo el tour. Allí hay encerrados patrulleros militares de 86 años condenados a 600 años de cárcel. El Doctor de la Torre los vio indignados y dijo “¡Cómo va a ser! Pero si ustedes son los héroes de la patria, ¡nos salvaron del Comunismo!”, “Ah, ¿si?, le contestaron. No saben ni por qué están allí. Su respuesta fue que ellos estaban en Chimaltenango y los amenazaron de quitarles sus tierras, con lo que no estaban de acuerdo… A cierto punto el Doctor decía una cosa y ellos otra…

¿Cómo se perciben a sí mismos los prisioneros?

Los que sobreviven el sistema penitenciario en Guatemala, sobretodo en el interior, sí son héroes. Son sobrevivientes… Hace 3 días cortaron el agua en el Preventivo por falta de pago. Por una cubeta de agua se puede hacer un motín, va a morir gente, fuga, problema de seguridad nacional, enfermedades… ¿Por qué no se le ha puesto atención? Mi teoría es que es porque a la gente de poder, de influencia, de capacidad de decisión, hasta ahorita le está tocando.

El sistema nos ha transmitido la idea de que se castiga al pobre pero no al rico. Y en el gobierno de Oscar Berger se dio una persecución en contra de todos nosotros y era la primera que se daba desde que se inició la democracia. Por primera vez la clase política se ve involucrada y nos afecta. Yo le dije (estando preso) a Paco (Reyes): “mire esta cosa tan terrible, cómo es que nunca lo vimos?”. “Es que había prioridades”, contestó. “¿Y nosotros aquí no somos prioridad?”. Pero no, no lo vimos…

La eficacia de la máquina de la prisión

Me condenaron a 3 años por Falsedad Material[1], por hacer firmado. Los directores están acusados de Falsedad ideológica[2], abuso de poder, falso testimonio, etc, etc. y están allí todavía sentados en el Directorio, devengando los privilegios que yo (acentúa) les dejé. ¡Es que me siento tan estúpido! Pero en fin…

En el grupo de apoyo hay gente interesada en apoyar precisamente por su vinculación política. Después vienen las persecuciones por otros delitos, como los delitos financieros y es así como vemos a banqueros y empresarios… Yo calculo que para que se asimile realmente el interés sobre el sistema penitenciario, la sociedad guatemalteca… 10 años más. Para entonces ya habrá suficientes políticos y empresarios que lo habrán vivido, como Eduardo González (Bancafé), que lleva 6 años…

La privación de libertad comienza desde el momento en que te detienen. Si te detienen, te llevan a la torre de tribunales: las carceletas. Son espacios sólo con rejas. A la junta directiva del Bancafé la detuvieron entre Navidad y Año Nuevo, cuando no encontrabas a nadie en las oficinas. Estuvieron 5 días en la carceleta. Lo máximo son 24 horas. Yo nunca estuve allí. Me mandaron directo al preventivo, mejor… A un taxista que estuve ayudando lo pusieron a trapear el suelo de la carceleta y el baño con su chumpa…

¿Cuál es tu sentir al salir cuando el propio sistema te está atropellando tu dignidad? No querés ser parte de ese sistema…

Ahora tenemos un proyecto de reinserción laboral del lado de una reinserción psicológica.

Cárceles o “tierra de nadie”.

Hasta las oficinas del sistema penitenciario son inadecuadas. Los mismos empleados no están tan lejos de la situación de los presos. No tienen agua. Uno siente que no vale nada con ese maltrato.

“En el aislamiento absoluto —como en Filadelfia—, la readaptación del delincuente no se le pide al ejercicio de una ley común, sino a la relación del individuo con su propia conciencia y a lo que puede iluminarlo desde el interior.”[3]

Mis últimos ocho meses de los 13 que estuve me forcé a desconectarme, ocupándome todo el día… Me dije “esto va a terminar pronto, no me tengo que angustiar”. Me forcé a cambiar el circuito. Primero: me tengo que ocupar en algo todo el día: limpieza, siesta, comer, siesta, orden… Ir a misa los domingos, visitas y tratar de reírme de esta desgracia. ¡Ya casi estaba perdiendo el sentido del humor!

“Solo en su celda, el detenido queda entregado a sí mismo; en el silencio de sus pasiones y del mundo que lo rodea, desciende a lo profundo de su conciencia, la interroga y siente despertarse el sentimiento moral que no perece jamás por completo en el corazón del hombre.”[4]

El papel de la Iglesia…

Hay un capellán oficial, el Padre Cano. Dedica su vida a los presos. Su principal asistente es el Padre Orantes (Orantes fue condenado a 20 años de prisión por los tribunales civiles de justica en Guatemala, aunque tras cumplir la mitad de la condena, recobró su libertad por el beneficio de redención de penas). Como el juicio eclesiástico nunca se va a dar porque eso implicaría negar el fallo de la ley y la iglesia en Guatemala… su accionar tiene límites.

Aparte de los rituales de misa, platican con la gente. Les preguntan y escuchan… Lo único que se necesita es un poco de buen trato.

Todos los domingos fui a misa, cosa que nunca hice estando fuera. Para ocuparme, le ponía la banda al acólito y tomaba parte de todo. Hicieron una película sobre el “Sector 12”, donde se dice que lo más grotesco era ver a un ministro corrupto ayudar al Padre a dar la misa… ¡Y ese ministro era yo! Los demás privados de libertad nos trataban con respeto. Nos daban la primera fila.

La gente iba a misa por auxilio o consuelo. Conocí a un mensajero del IGSS que había parado allí a causa de los desfalcos en los que no había tenido nada que ver. Simplemente por estar el el momento equivocado. Él me preguntaba angustiado si moriría allí.

La ley, el castigo y la justicia

El problema con el sistema de justicia es que cualquiera puede parar en medio de este sistema. Mal momento, mal lugar, allí podés parar… Es la circunstancia la que te atrapa. Yo nunca me imaginé que me iba a pasar. Aún así tuve la suerte de estar aislado, en el “Sector 12”.

Este episodio de mi vida con el tiempo lo miro con otros ojos. No lo lamento, porque creo que me va a dar más a la larga de lo que me quitó…

Yo estaba aceptado en mi maestría en Harvard, contando con una carta de recomendación del embajador Americano. Fui el único del “Sector 12” que mantuvo su visa americana y la embajada mandó un observador a mi juicio. Esto gracias a las influencias de mi papá, no del partido. El partido dijo “sálvese quién pueda”… Pasé un día indignado pero luego me di cuenta que eso era un ventaja. Paco Reyes está indignado todavía. La poca lealtad y mística de la clase política, traicionera de entrada. Me dijeron: “usted se defiende sólo, no lo vamos a ayudar”. Cuando mi papá me preguntó con qué ayudarme le pedí que hablara con embajadores y empresarios, cosa que hizo. La gente le decía después a mi papá que no se preocupara por mí pues mi caso lo estaba manejando la cúpula empresarial.

Estando allí adentro me había enterado de que Multi-inversiones (el grupo corporativo de Dionisio Gutiérrez) recibía un informe del estado de cada uno de nosotros, de las manos del sistema penitenciario… ¿A cuenta de qué?. Lo supimos porque una persona de la seguridad de Paco (Reyes) era hermano de alguien que trabajaba allá. Guatemala es así. Ellos necesitan saber esa información para saber “por dónde va la rata”. Pero la rata estaba encerrada.

Después de nosotros comenzaron a encerrar a los banqueros. Después llegarán los defraudadores fiscales, son los últimos. Esto no va a cambiar hasta que las élites sean afectadas. Hasta que le cortan la cabeza a los reyes la nobleza no reacciona.

A uno le dan pena los demás al salir. Paco Reyes se fue el 23 de diciembre; a nosotros nos dio envidia… pensar en los tamales… Cuando yo salí, salí con culpa. Ya afuera los iba a visitar a los demás todos los miércoles, hasta que decidí que tenía que pasar la página.

“La prisión, esa región la más sombría en el aparato de justicia, es el lugar donde el poder de castigar, que ya no se atreve a actuar a rostro descubierto, organiza silenciosamente un campo de objetividad donde, el castigo podrá funcionar en pleno día como terapéutica, e inscribirse la sentencia entre los discursos del saber. Se comprende que la justicia haya adoptado tan fácilmente una prisión que, sin embargo, no había sido en absoluto la hija de sus pensamientos. Ella le debía este agradecimiento.” (Foucault, 1975)

En una situación así sentís que no vales nada. No estás aportando, trabajando, ni siquiera “reponiéndole” a la sociedad algo. Es muerte civil. Tortura viva. Fui el único que no se peleó con nadie. Todos se convierten en ollas de presión siempre calentándose. Y eso que éramos ministros, generales, etc.

Escribí un libro titulado La Guerra de los Trapeadores, relatando una de las causas de un conflicto entre el “Sector 12A” y “12B”. Se arma pleito por cualquier cosa, sólo por liberar tensión.

En el preventivo había un patio al que podía salir todas las noches pero el verdadero ejercicio que hice fue limpiando el baño. Aún así no se tiene movimiento ni ocupación. No te podés concentrar en nada. Quisieras leer pero es imposible. Es más fácil hacer tareas en las que no pensás: cosas manuales, sencillas. Ordenar, limpiar, lavar… no querés cargar más el cerebro.

“Conocidos son todos los inconvenientes de la prisión, y que es peligrosa cuando no es inútil. Y sin embargo, no se “ve” por qué remplazarla. Es la detestable solución de la que no sabría hacerse la economía.” (Foucault, 1975)

El sistema encierra a criminales, enfermos mentales e inocentes por igual. En otros países los mayores de edad son aprisionados en su casa. Acá es distinto. Todos están juntos allí. Hasta la situación de los empleados es precaria. Están allí sólo porque no les queda otra opción.

 

Misión de normalizar, corregir o transformar: irrealidad o utopía.

Tono Arenales me dijo que no necesitaba conocer el infierno porque ya sabía cómo era. La cárcel es una fábrica de monstruos. Y si no creías en el sistema al entrar vas a desconfiar aún menos en este al salir. Como ciudadano tendrás más resentimiento y ningún compromiso con la sociedad. Sentís que no vales nada.

Se perdieron 70 expedientes de gente, que se manejan aún en físico, no hay digitalización de los procesos, el estado de los presos, etc. No saben qué hacer con ellos. La burocracia es enorme. Los expedientes toman meses o años en procesarse. Mi juicio llevó un año en concretarse. En general no existe una base de datos y nadie le da seguimiento a los presos, su comportamiento, sus oficios, cuándo deben salir, etc. No hay ningún control. Entrar es re fácil, salir… A saber…

“Tomando el tiempo del condenado, la prisión parece traducir concretamente la idea de que la infracción ha lesionado, por encima de la víctima, a la sociedad entera. Evidencia económico-moral de una penalidad que monetiza los castigos en días, en meses, en años, y que establece equivalencias cuantitativas delitos-duración. De ahí la expresión tan frecuente, tan conforme con el funcionamiento de los castigos, aunque contraria a la teoría estricta del derecho penal, de que se está en la prisión para “pagar su deuda”. La prisión es “natural”, como es “natural” en nuestra sociedad el uso del tiempo para medir los intercambios.” (Foucault, 1975)

A mi abogada, mi amiga Lea (de León) la mataron. El martes fui al juicio de su sicario[5]. Está el sicario, el jefe de la empresa de sicarios, el actor intelectual… Para llegar allí faltan 3 años.

El primero que habló de Política de Estado para el Sistema Penitenciario fue el ex director, Camargo, que ahora está también preso. El sistema carece de dirección absoluta. El mínimo esfuerzo que se hizo fue bloqueado y es precisamente esa ausencia de política pública la que afecta. Imaginate que no hubiera política de salud.

Cuando salís no existe ninguna terapia disponible para una reinserción psicológica o social. Salís con psicosis, con fantasmas. Además físicamente el encierro causa cambios. El metabolismo te cambia. Mi olfato, por otro lado, se sensibilizó. Cuando el elevador de mi piso se abrió, sentí el olor de mis colonias en el baño… En el preventivo estábamos acostumbrados a sentir el olor del basurero. Eventualmente ya no lo sentíamos. Nos acostumbramos.

Al día siguiente me mareé en el carro. Me di cuenta que aún no podía salir. Me quedé encerrado en mi casa 2 días! (bromea y ríe).


[1] Artículo 321. Falsedad material. Quien, hiciere en todo o en parte, un documento público falso, o alterare uno verdadero, de modo que pueda resultar perjuicio, será sancionado con prisión de dos a seis años. Código Penal, Guatemala.

[2] Artículo 322. Falsedad Ideológica. Quien, con motivo del otorgamiento, autorización o formalización de un documento público, insertare o hiciere insertar declaraciones falsas concernientes a un hecho que el documento deba probar, de modo que pueda resultar perjuicio, será sancionado con prisión de dos a seis años, Código Penal, Guatemala.

[3] “Cada hombre, decía Fox, está iluminado por la luz divina y yo la he visto brillar a través de cada hombre.” Siguiendo los linchamientos de los cuáqueros y de Walnut Street, fueron organizadas, a partir de 1820, las prisiones de Pensilvania, Pittsburgh, y después Cherry Hill.

[4] Journal des économistes, II, 1842.

[5]http://www.prensalibre.com/noticias/justicia/Sicario-autor-muerte-abogada_0_1020497974.html

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