LA FINCA DE VALHALLA

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En los cantares de la mitología escandinava antigua, Valhalla es el paraíso de Odín. Es un lugar descrito como un valle de oro, en el que hay quinientas puertas, de las cuales saldrían ochocientos hombres; guerreros que han muerto en batallas que cada día se arman; salen a combate y mueren de nuevo para renacer una y otra vez. Luego se embriagan de aguamiel y comen la carne de un jabalí inmortal.

Llegar a la Finca de Valhalla, en San Miguel Dueñas, a las afueras de la Antigua Guatemala, conlleva esa sensación de magia y aventura. Uno se adentra entre “quinientos” árboles de macadamia, cuya luz del sol les hace ver dorados, mientras que los pasos crujen sobre las hojas secas que yacen en el suelo junto con cáscaras de nuez. Hay un aroma dulce, a florecilla blanca, o aguamiel, y un viento fresco que susurra al oído.

Más adelante los olores se van definiendo a la vez que intensificando. Se puede reconocer el gusto a chocolate, a macadamia, a aceite, a miel y a frutas frescas. Es allí donde el “héroe” aplaca por completo su lucha y se siente bienvenido mientras se acomoda debajo de un árbol y se le sirve, no jabalí, sino un exquisito plato de panqueques elaborados de harina de macadamia con arándanos, también cultivados en la finca, mantequilla de macadamia y miel, acompañado de un café de grano recién molido.

Tras ese reconfortante desayuno, o refacción, los visitantes pueden hacer una visita guiada por toda la finca para conocer ampliamente en qué consiste el cultivo de esta preciosa nuez y todas las posibilidades que ésta tiene; desde harina hasta productos para el cuidado de la piel. Además de conocer los novedosos procesos de agricultura que este espacio, todo un proyecto de cuidado ambiental, lleva a cabo.

Y es que en Valhala la siembra y cosecha de macadamia no es así nomás. Aquí se han asegurado de mejorar la variedad genética de los árboles (cosa que se consigue no injertándolos) para que éstos se mantengan en el futuro y se adapten a las condiciones de la región y a la tierra en la que se encuentran. Esta diversidad también colabora en evitar la expansión de pestes o gusanos de modo que si el clima cambia drásticamente o llega una nueva peste sólo unos pocos árboles se verían afectados. Es así como la macadamia, al igual que los héroes de Odín renacen constantemente.

Por otro lado, Valhalla tiene un proyecto de reforestación que evita la quema o tala de los cultivos. De este modo previenen algunos de los efectos del calentamiento global mientras que capacitan y asisten a los habitantes de la zona a desarrollar una nueva forma de agricultura auto-sostenible y transmiten información enriquecedora acerca del respeto por el ambiente a los visitantes. Además, muchas familias del área se ven beneficiadas de la leña (producto de la poda de las ramas), la nuez y el enorme banco de oxígeno que la finca constituye.

Lawrence Gottschamer es el fundador del Proyecto Valhalla. Su formación y especialización en macadamia la obtuvo en Costa Rica, en donde por varios años estuvo a cargo de 100 hectáreas de árboles de esta nuez para luego venir a Guatemala donde fundó una compañía de consultoría agro industrial, trayendo la cultura de los productos cien por ciento orgánicos, donde no se utiliza pesticidas, herbicidas o ningun otro químico. Más tarde crearía, junto con su esposa, Emilia Aguirre, la finca Valhalla, empujados principalmente por su pasión por el medio ambiente con espíritu de guerreros protectores de la naturaleza.

Luisa González-Reiche

Sept. 2011

Publicado en Magacín 21

 

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