VERTE

No tengo idea de dónde estas ahora mismo, lo que estas haciendo, o pensando. Me gustaría transportarme, teletransportarme, desdoblarme, volverme un fantasma volador mecanizado que pueda llegar a vos sin que vos ni nadie se dé cuenta.

Y verte. Sólo verte de lejos y pensar lo que estás pensando, y sentir lo que estás sintiendo. No tengo nada nuevo que contarte. Me gustaría tener toda una historia detrás de mí sólo para contártela. Así que sólo te escribo. Me gusta escribirte, qué sé yo. Estás bien ¿verdad? ¿Vamos a regresar un día para reparar las bicicletas? Hay veces que la sonrisa se me baja un poco, porque en ese instante te cruzas en mi cabeza. Y no es que me quites la felicidad, más bien es que siento que mi felicidad está por momentos fuera de contexto. Pero cuál es tu contexto, o nuestro contexto. ¿Acaso tenemos uno fuera de los sueños y los recuerdos borrosos? Camina, camina, camina. No te detienes. Has comido demasiado. La comida árabe te gusta. La primavera está allí. El invierno, sin embargo, parece insistir en quedarse adentro. No es justo. Se va a pasar. Vas a salir corriendo. O cantando. La vida es extraña. Es injusta. No es posible que sea tan corta. Entonces es la muerte la injusta, la absurda. Demasiado absurda para que sea cierto. Demasiado sin sentido para que sea sólo eso. Necesitamos tiempo. Las calles están desiertas. Tenés frío. Y yo me teletransporto. Te doy un abrazo fuerte. Te estrecho y por un segundo sentís que no hay tanto frío. Y no querés soltarme.


2006

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