XIV

Qué inoportuna tu presencia

Y la presencia de tu aliento

Lleno de palabras dulces

Los sueños en que sos tan cercano

Y los recuerdos casi palpables.

Ojalá no estuvieras aquí

Ni en ninguna parte

Ojalá tu existencia fuera fantástica

Simplemente un poema épico

Un personaje difuso en un friso derruido

Quisiera que fueras una estatua

O un monstruo medieval

Un caballero sobre un dragón

O un rey con una poderosa espada,

Nada más que parte de una leyenda

Un ser mitológico

La nostalgia de un héroe

Que jamás existió

Ojalá pudieras convertirte en novela de ficción

en un ser absurdo que desaparece

en un cuadro sin terminar al que se le borra el pigmento

Quisiera que fueras un rostro misterioso en la sombra

un pliegue en la cortina produciendo una silueta

un hechizo efímero

Que la noche te llevara

que el tiempo te consumiera velozmente

Si tan sólo pudieras ser un espíritu

provocando un fugaz escalofrío

una cara un poco familiar en un álbum de fotos en sepia

Los meses parecen siglos y, sin embargo, parecés indestructible

Nada parece ahuyentarte

Ni a tus palabras

Ni a los recuerdos

Ni a ese sonido como a tu respiración que oigo cada mañana

cuando me despierto.


2003

Imagen: Elisa Schwalm

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