DIARIO MILITAR

En las tinieblas.

En la esquina de un bar.

Demasiada gente.

Demasiado licor.

Le dolía la sangre.   Inmóvil.         Escrutando lo que no veía.           Ruido///. Gente… <<El tiempo avanzando y adelantando todo desde que llegó. No se daba cuenta. No lo sintió. La naturalidad con que se comportaban le era i-nen-ten-di-ble. Sudaba gritos, con olor a licor. Sudaba soledad ( ). Masticaba sus uñas como devora un hambriento. Más que nadie era partidario de las complejidades de la materia que conforma el universo pero en ese momento deseó ser sencillamente inmaterial. Continuó en aquél fétido lugar hasta que huyeron las estrellas del cielo que no vio ni intentó ver. Salió con las manos en los bolsillos. Salió arrastrando los pies. Recogiendo con los pies los cadáveres de placer del suelo. Llegó desarraigado de sus pensamientos. Se dejó caer. Se quedó allí…

 

Cuando abrió los ojos todo estaba lleno. Inundado todo de personas que actuaban como animales y de animales que parecían personas. Forzosamente se levantó y avanzó, pero empezó a ahogarse como siempre en los charcos de la memoria…

 

El mundo lógico se volvió totalmente confidencial. Todo era invisible a los ojos de los inocentes. Las repúblicas de la pobreza se congregaron frente al emblema de lo que fue la seguridad y gritaron lágrimas de hambre. Se unió a ellos. Saltó encima de los cansados que descansaban abajo. Habían sido olvidados sus hermanos desaparecidos y era verdaderamente terrible no saber qué diablos había pasado con ellos. Qué les había ocurrido en aquellos años de fusiles sin tortillas ni frijoles. Toda responsabilidad había caído sobre el reloj. Lo demás y los demás fueron fluyendo. Las reflexiones hacia lo pasado se habían refundido en lo más oscuro y hondo de los pensamientos…

 

Estuvo allí toda la tarde.

Volvió al bar.

Bebió un poco.

 

En su rostro estaban marcadas las huellas de la noche anterior; las huellas se iban acentuando cada noche desde hacía meses. Desde hacía años. Eso que llaman inalterable tiempo. Su vida se redujo a sus pasos y al bar…

 

Amaneció lloviendo recuerdos olvidados. Aparecieron las fotografías y los archivos de la vergüenza torturadora de la época aquella ( ). Los sepulcros de la libertad en las fotos, los cuerpos con el futuro extirpado… Le dolió en los huesos y en el alma verlos. Había guardado metódicamente una gota de esperanza, pero ahora se había evaporado. Por todas las esquinas se escucharon llantos con sabor a madres y esposas. No bastaba el piso de un cuarto de añoranza para extender los papeles con los nombres y detalles del suplicio. Se sentía desfallecido por los machetazos de la envidia. Se sentía abatido por el deseo de algo que jamás se alcanzó. Le daba lástima su país chiquito y bonito que sufría por lo que fue y no miraba hacia delante. Irritado miró las fotografías de un hermano y un amor………..

 

Las situaciones se dieron y ya. Lo abofeteaba el recuerdo que volvió como un veloz tren que no deseaba más que hacerlo volver. Lo hacía volver a él y a otros a la selva de niños sin padres y sin escuela con armas y ojos hinchados…

 

Pensó.

Recordó.

Soñó todo.

Se vio en su propio funeral. Ahora volvía a lugares y circunstancias que seguramente había olvidado segundos después de haberlas vivido. Inútilmente sentado. Escuchando sonidos que no quisieron serlo y sus lágrimas atrevidas. Se dio cuenta de que los que supuestamente había sido los valientes lo habían perdido todo buscando lo que no les interesaba encontrar…

 

Su inocencia era evidente. La culpabilidad lo condenaba en un juicio de miradas de muertos en una sala de tumbas y huérfanos. Sus pies can-sa-dos. Sus manos ca-n-s-a-d-a-s…… Cansados de la vida y de la muerte. ___Siempre caminando sin sentido___. Girando y volviendo à ß. Atorado en ese tiempo.

Dormido pero despierto.

Deseando salir volando.

Dejando atrás lo que aún le esperaba.

Pasaron ratas oscuras sin sombra. Se le aclaró la sangre. Se le aclaró la sangre hasta volvérsele agua. Un agua delicada y suavemente perfumada a niño. La guerra no se iba. Continuaba la guerra como el sol cada mañana (pero es que insistían en no ver al frente).

Se le cayeron de la piel las palabras de lamento.

El ardor goteó de sus dedos.

No calló.       Siguió en la habitación.             Escuchaba juegos.       Escuchaba disparos de afuera.

 

El diario soterrado, evidencias soterradas. Lo enterró. Todo igual. Nada cambió. -Todo igual-. Nada además de las dudas justificadas que tuvo acerca de la gente que conoció y su paradero. La lluvia. Seca cae la lluvia. Fría °.

Se cansó de ser él.

Se cansó de ser lo que fue.

Y de ser lo que no fue…………….

 

1999

*Imagen: Raimonds Staprans

 

 

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