EL CIELO EL TECHO

Con sus lágrimas enrojecidas buscando tiempo para saber qué más…

¡Oh! Pero, ¿qué hará para que su vida no caiga derrivada como todo lo que tenía? ¿Qué hará para poder levantarse de nuevo?

Al doloroso trato de la estúpida pobreza absoluta y solitaria no podrá acostumbrarse; no lo hará.

Implora a la lluvia que deje de caer. Se arrima de rodillas a un tronco esperando que la proteja pero no será así…

Pero, ¿cómo les dirá a los pequeños llorones y hambrientos que ya no comerán?

Sabe que no los calmará y también sabe que no encuentra un techo y que no lo encontrará.

Y no queda más.

1997

*Imagen: Stephanie Magsig

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